Inflamaciones crónicas

Una inflamación, por ejemplo, una inflamación dirigida contra gérmenes patógenos es una reacción natural y significativa del cuerpo, que puede llevar a la eliminación a corto plazo, pero solo si se desarrolla de cierta medida. Sin embargo, se puede convertir en una enfermedad crónica. El número de personas afectadas inflamaciones crónicas está aumentando, especialmente en las sociedades industriales.

Las enfermedades inflamatorias se han convertido en la «epidemia de la modernidad», y millones de personas en los países industrializados sufren de ello. Las enfermedades inflamatorias crónicas incluyen alergias, enfermedades reumáticas, enfermedades estomacales, intestinales o tiroideas, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, así como periodontitis y otras infecciones crónicas. Los avances en la medicina de alto rendimiento han reducido las complicaciones de las enfermedades, pero no su frecuencia.

La inflamación es el resultado de una activación del sistema inmunológico. Los virus, las bacterias y los hongos, pero también los autoantígenos, los alérgenos, los tóxicos ambientales y los alimentos pueden desencadenar enfermedades inflamatorias crónicas. La inflamación dirigida a gérmenes patógenos es vital, mientras que la inflamación dirigida a tóxicos y autoantígenos no lo es, en la mayoría de los casos. Siempre depende de los desencadenantes, pero también del sistema inmunológico del paciente, si una inflamación permanece limitada localmente, si se propaga por todo el cuerpo y se convierte en una inflamación sistémica o si se convierte en una inflamación crónica y consecuentemente afecta a todo el organismo.

El diagnóstico inmunológico individual es un requisito previo para la planificación de la terapia.

Todos los círculos de regulación están interrelacionados

Contrariamente a la visión tradicional, el sistema inmunológico, el sistema nervioso y el sistema hormonal no representan círculos de regulación cerrados, sino que funcionan como engranajes de un reloj mecánico y están en interacción permanente (Straub, 2006). Por lo tanto, la respuesta inmunitaria no sólo está regulada por las citoquinas, sino también por los neurotransmisores y las hormonas del estrés. Un desequilibrio de la regulación neuroendocrina del sistema inmunológico está relacionado con el desarrollo de muchas enfermedades. De ese modo, la inmunología neuroendocrina proporciona un nuevo enfoque para comprender la biología de las enfermedades y utilizar estos conocimientos para el diagnóstico y la terapia.

Los tóxicos ambientales también forman parte de la epidemia de la modernidad

Durante décadas las inflamaciones crónicas han estado aumentando continuamente a nivel mundial. Como hemos visto, las causas pueden ser muy diversas. Un papel especial desempeña la mezcla inabarcable de tóxicos ambientales cotidianos. Y estas cargas aumentan continuamente. Innumerables sustancias químicas nuevas, que no tenían importancia en la evolución de los humanos durante millones de años, han sido reinventadas en las últimas décadas (para la evolución solo un pestañeo) y ahora forman parte de nuestra vida cotidiana. En forma de productos de limpieza tóxicos, cosméticos (champús, tensioactivos, tintes para el cabello), textiles, contaminantes tóxicos de interiores que son demasiado poco conocidos, contaminación del aire en ciudades y, sobre todo, la contaminación de los alimentos. Frutas, verduras, ensaladas en cantidades ilimitadas, aparentemente frescas, así como productos lácteos y una oferta infinita oferta de carne, ya no se pagan solo con dinero, sino en forma de innumerables pesticidas, fertilizantes artificiales, conservantes, potenciadores del sabor, colorantes y agentes dopantes. Sin esto, los productos lácteos y las cantidades de carne no podrían existir. El dopaje deportivo suele ser un escándalo, y los medios de comunicación son los primeros que lo revelan, mientras el estado subvenciona el dopaje en la industria alimentaria con hormonas artificiales y abuso de antibióticos y nadie lo presta atención. Lo mismo pasa con la exposición a plásticos (plastificantes y partículas plásticas). Los peces sin intoxicación por metales pesados y microplásticos son prácticamente inexistentes.

Dependiendo de la capacidad de desintoxicación individual estos productos químicos se acumulan en el tejido conjuntivo, el tejido adiposo, el sistema nervioso y todos los órganos internos, los ojos incluidos (enfermedades de la retina, degeneración macular, cataratas), la próstata, la mama, el páncreas, la tiroides, los riñones y las glándulas renales, etc.

Además, existe la tendencia genética a la inflamación, cuyo grado depende de la persona.

Hay que ser realista: Apenas hay cerveza sin glifosato o microplásticos, casi nada de pan o vino sin pesticidas, casi nada de productos lácteos sin agentes dopantes, casi nada de carne sin hormonas ni sin antibióticos, muy pocas veces se encuentra pescado sin microplásticos ni metales pesados, casi nada de agua potable sin residuos de medicamentos. Todos los días nos enfrentamos a una mezcla de tóxicos ambientales inabarcable. En resumen, esto puede causar inflamaciones crónicas subliminales permanentes latentes, la famosa «inflamación silenciosa».

La inflamación crónica suele representar el precursor de las enfermedades autoinmunes y del cáncer.

Las causas de inflamaciones pueden ser: 

  • Infecciones (bacterianas, virales, fúngicas o parasitarias)
  • Tóxicos ambientales
  • Radiación no natural
  • Estrés mental

A lo largo del tiempo, esto puede contribuir al desarrollo de diversas las enfermedades, a las que nos enfrentamos diariamente, de misma manera como nos enfrentamos a las sustancias químicas y los tóxicos ambientales. Una breve visión general para darle una primera impresión:

  • Enfermedad de Lyme crónica
  • Epstein-Barr (fiebre glandular de Pfeiffer)
  • Síndrome de fatiga crónica (SFC)
  • Síndrome de sensibilidad química múltiple (SQM)
  • Enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer
  • Enfermedades autoinmunes, que han aumentado en las últimas décadas.
  • Depresión fisiológica, no psicológica
  • Síndromes de dolor
  • y, en última instancia, el cáncer, que ha aumentado a un ritmo anual del 2 % durante décadas.