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Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa

Tratamiento natural con éxito predominante

La enfermedad de Crohn es una enfermedad autoinmune asociada a una enfermedad intestinal inflamatoria crónica que puede afectar a todo el tracto digestivo, de la boca al ano. La enfermedad progresa en etapas, donde varias partes diferentes del tracto digestivo se inflaman al mismo tiempo. Principalmente es la parte final del intestino delgado (el llamado íleon), localizado justo antes de la transición al intestino grueso, allí es donde se produce la inflamación. A diferencia de la Colitis ulcerosa, la inflamación de la enfermedad de Crohn penetra todas las capas de la pared del intestino. Por lo tanto, la inflamación de la enfermedad de Crohn puede pasar a las estructuras adyacentes con mayor facilidad y puede provocar abscesos que forman pus y diverticulosis. A veces se pueden formar nuevos canales de conexión no deseadas (fístulas) con los órganos adyacentes, como los ovarios, la vejiga urinaria y el útero.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa se caracterizan por una defecación (hasta diez veces al día) dolorosa y diarreica, a menudo acompañada de calambres, moco y sangre. Se puede producir un aumento de la temperatura corporal hasta la fiebre. En caso de un episodio inflamatorio, el paciente puede notar síntomas como náuseas en el tracto digestivo superior.

Es evidente que una inflamación en el intestino delgado lleva a un empeoramiento y a una absorción limitada de nutrientes vitales. El suministro de sustancias está perturbado, por lo tanto, no se pueden absorber oligoelementos como el hierro, el yodo, el manganeso, el selenio, el zinc, ni minerales, como el magnesio, el calcio y el fósforo. Las vitaminas y proteínas vitales se reabsorban de forma reducida.

Además, la pérdida de sangre y nutrientes puede conducir al agotamiento, fatiga y a una reducción del rendimiento en general. La pérdida de peso también suele ser característico de la enfermedad de Crohn.

Para la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, se deberían realizar pruebas de laboratorio químico de lo siguiente:

  • Curso de los valores de inflamación como, VSG, PCR, TH1/TH2, ANA, Interleucina-6, fibrinógeno, alfa-2 macroglobulina
  • Curso del perfil de oligoelementos (zinc, selenio, yodo, cromo, molibdeno)
  • Curso del perfil minerales (magnesio, potasio, calcio, fósforo)
  • Curso de los ácidos grasos omega-3 / ácidos grasos omega-6 y fosfolípidos
  • Curso de las proteínas (aminoácidos), en particular la glutamina y la lisina
  • Curso de los marcadores tumorales Ca 19-9 y CEA
  • Curso de las heces: los valores inflamatorios de calprotectina, zonulina, así como del marcador tumoral M2-PK y la flora intestinal
  • Curso de intolerancia alimentaria individual/ alergias

Una terapia natural y holística suele ser beneficiosa y exitosa. Sin embargo, depende de muchos factores de la inflamación respectiva y, por lo tanto, puede ser variar. La base de la terapia es del equilibrio ácido-básico, la reducción de la inflamabilidad de las mucosas y de las capas más profundas con remedios naturales eficaces, el equilibrio de la flora intestinal, la desintoxicación intestinal, compensar las deficiencias de nutrientes con minerales, oligoelementos, proteínas y la mezcla correcta de grasas vitales. Se deben evitar los carbohidratos, especialmente los productos de trigo. El suministro de agua limpia con efecto desintoxicante es esencial.

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En raras ocasiones, la cicatrización de la pared intestinal puede llevar a la obstrucción intestinal (íleo), de manera que las heces ya no pueden ser transportadas. En tal caso, una operación inmediata es inevitable.

Si la duración de la enfermedad es mayor, se pueden producir hinchazones y expansión de ciertas áreas intestinales. Que el intestino delgado reviente y que aparece con una peritonitis subsiguiente (inflamación peritoneo), es muy poco frecuente

Como en todas las enfermedades inflamatorias, la inflamación de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa pueden propagarse a otros órganos. En casos raros, pueden aparecer inflamaciones similares al reumatismo en las articulaciones y/o los ojos o también nódulos inflamatorios de la piel, llamado «eritema nodular».

La medicina universitaria tapa los síntomas con medicamentos como de costumbre, pero eso no sirve para nada más que bloquear la activación excesiva del sistema inmunológico. La elección del fármaco adecuado siempre depende de la localización y el grado de la inflamación del tracto digestivo.

Cortisona (prednisolona) como antiinflamatorio general, se puede administrar en forma de comprimidos o por vía intravenosa. Es altamente potente y, por tanto, se debería utilizar solo en caso de brotes agudos, porque pueden aparecer efectos secundarios adversos y fuertes; como la osteoporosis, la diabetes mellitus, el daño ocular, etc.

La Mesalazina como principal representante de los ácidos acetilsalicílicos se utiliza para el tratamiento de la colitis ulcerosa. La principal ventaja de la mesalazina es su mala resorción en el intestino, es decir, que estos medicamentos de manera local (como deseado) y no puede causar ningún efecto secundario en el resto del cuerpo. Se suele prescribir comprimidos, supositorios o enemas a largo plazo, por un lado, como profilaxis y por otro lado también en brotes agudos. 

Los denominados inmunomoduladores bloqueanel sistema inmunológico entero y también la inflamación intestinal. Los más importantes son la 6-mercaptopurina, la azatioprina y el metotrexato (MTX). Tanto el metotrexato, como la cortisona, pertenecen al grupo de los fármacos antirreumáticos.

También existen los medicamentos biológicos, que en mi opinión deberían llamarse medicamentos químicos. Se trata de anticuerpos artificiales que bloquean la activación excesiva y errónea del sistema inmunológico. Esto no sólo ocurre en el intestino de forma local, sino en todo el cuerpo. Algunos pacientes responden bien a los medicamentos biológicos, aunque es bastante probable que produzcan efectos secundarios a largo plazo. En otros pacientes, los medicamentos biológicos no son aplicables, debido a la pronta aparición de efectos secundarios graves.

Las intervenciones quirúrgicas sólo necesarias en el caso de obstrucción intestinal (rara), inflamación purulenta, deformaciones de los canales en el tejido circundante o cicatrices que hayan causado constricción intestinal.

Hay un mayor riesgo de cáncer en todas las enfermedades inflamatorias crónicas. Es recomendable hacer una colonoscopia y pruebas de heces con regularidad. De esta manera, se pueden identificar los valores de inflamación de la flora intestinal, los marcadores tumorales M2-PK (en sangre y heces), así como CA 19-9 y CEA . También se debe realizar y controlar la curva semestral de los marcadores de inflamación en la sangre.

En la práctica diaria, el tratamiento natural demostró su efectividad y su beneficio.

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